Hasta pronto, Pato Segura
"Intentar proteger un río. Intentar que una comunidad fuera escuchada. Intentar convencer a una autoridad. Intentar que el desarrollo no significara necesariamente destrucción. Intentar explicar que detrás de un conflicto ambiental no hay solamente árboles, glaciares o cursos de agua. Eso intentó Pato Segura. Algunas veces ganamos. Muchas otras perdemos. Y volvemos a intentarlo. Por eso … Hoy el sur de Chile llora tu partida. Pato Segura, gracias por apoyarnos en el cuidado de nuestros ríos. Gracias por escuchar a las comunidades. Gracias por visitar el Achibueno y acompañar al Maule. Gracias por sostener, incluso cuando hacerlo era incómodo, y no sucumbir a los incentivos económicos. El Maule agradece tu apoyo", expresa Carla Alegría Vásquez en su columna de opinión para el Diario Digital Séptima Página Noticias
Por Carla Alegría Vásquez (cientista político)
Falleció un hermano.
Y no, no éramos hermanos de sangre. Pero con los años he aprendido que el cariño de hermano no necesita de un vínculo sanguíneo. Hay hermandades que se construyen de otra manera: en la confianza, en las batallas compartidas y, sobre todo, en la lealtad.
Esa que permite saber que, aunque pasen meses sin vernos, aunque vivamos a cientos de kilómetros y pensemos distinto en política, en religión o incluso en la forma de enfrentar algunas luchas, hay algo que permanece intacto: la certeza de que el otro estará cuando realmente importe.
Pato Segura era uno de esos hermanos que la vida me fue dejando en el camino. Durante años, en su afán por comunicar, Pato nos fue poniendo al día sobre esa contradicción permanente de cómo queremos vivir, bajo qué reglas y cuánto nos cuesta ponernos de acuerdo para que podamos subsistir todos y no solo unos pocos, mientras los demás simplemente sobreviven.
Patricio Segura fue periodista y dirigente socioambiental. Hizo de la Patagonia no solamente el lugar donde decidió vivir, sino también una causa. Fue una de las voces de Patagonia Sin Represas y participó activamente del Movimiento Social por Aysén. Desde el periodismo escribió sobre conflictos socioambientales, sustentabilidad, probidad y participación ciudadana. Hizo las preguntas incómodas y sostuvo un discurso real.
Hasta hace pocas semanas seguía escribiendo. Su última columna fue para Miriam. Cercana, despojada de vergüenza. Íntima. Defender el medioambiente nunca ha consistido solamente en conmoverse frente a un río o un paisaje. Significa discutir sobre poder: sobre quién decide, quién obtiene los beneficios y quién carga con los costos. Sobre qué entendemos por desarrollo y cuánto estamos dispuestos a sacrificar en su nombre. Significa reflexionar sobre el agua que alguien beberá mañana. Del río que seguirá corriendo cuando nosotros ya no estemos. De las comunidades que tienen derecho a decidir cómo quieren vivir. De preguntarnos si aquello que llamamos progreso realmente mejora la vida de todos o simplemente aumenta las posibilidades de algunos.
Pato entendía aquello.
Quizás por eso su partida duele de una manera particular. Una vez al año nos veíamos. A veces pasaba más tiempo. Así ocurre con muchas personas. Creemos que siempre habrá otro encuentro, otra conversación, otro abrazo. Hasta que la muerte nos recuerda que nuestro tiempo es limitado.
Como cristiana, aunque me duele profundamente la muerte, no creo que ella tenga la última palabra. No puedo hablar por todos. Pero mi esperanza radica en que el alma permanece. Y es desde esa fe que hoy puedo decir “hasta pronto” y no simplemente adiós.
Como Pato a otra docena de personas unidas durante tantos años, desde distintos lugares de Chile, y el mundo, quienes intentamos defender nuestros territorios.
Nos vemos poco. A veces nuestro contacto se reduce a un mensaje, un llamado o un encuentro después de meses. Pero cuando llega una crisis, cuando alguien está siendo presionado, cuando aparece la enfermedad o simplemente cuando las fuerzas comienzan a faltar, esa red aparece.
Entonces se comprende que la distancia nunca fue ausencia. Porque, finalmente, defender un territorio tampoco se trata solamente del medioambiente. Se trata de la esencia de la vida.
Pato hizo esas preguntas durante décadas. Desde el activismo y desde el periodismo.
Y siguió intentando.
Intentar proteger un río. Intentar que una comunidad fuera escuchada. Intentar convencer a una autoridad. Intentar que el desarrollo no significara necesariamente destrucción. Intentar explicar que detrás de un conflicto ambiental no hay solamente árboles, glaciares o cursos de agua. Eso intentó Pato Segura.
Algunas veces ganamos. Muchas otras perdemos. Y volvemos a intentarlo.
Por eso … Hoy el sur de Chile llora tu partida.
Pato Segura, gracias por apoyarnos en el cuidado de nuestros ríos. Gracias por escuchar a las comunidades. Gracias por visitar el Achibueno y acompañar al Maule. Gracias por sostener, incluso cuando hacerlo era incómodo, y no sucumbir a los incentivos económicos.
El Maule agradece tu apoyo.
Y yo agradezco haber sabido que, allá lejos, en otro rincón de Chile, había un hermano intentando lo mismo.
Hoy tu muerte vuelve a recordarnos que nosotros no estaremos siempre. Y que por lo mismo buscamos que los ríos si lo hagan.
Y porque creo que la muerte no es el final: hasta pronto, Pato.