César Concha Gatica: la urgencia de construir estacionamientos subterráneos en el área central de Linares
"Un proyecto subterráneo podría permitirnos dejar los vehículos abajo, incorporar baños públicos y otros servicios, y recuperar la superficie para las personas, las áreas verdes y el comercio. No sabemos todavía si es posible ni cuál sería el mejor lugar. Precisamente por eso debemos comenzar a estudiarlo.La apertura de Falabella en pleno centro es una buena noticia. Significa mayor actividad comercial y la creación de 95 puestos de trabajo, muchos de ellos para personas de nuestra comuna. Pero también dejó nuevamente a la vista un problema que todos conocemos: la falta de estacionamientos. La nueva tienda recibe diariamente a cientos de personas, pero no cuenta con estacionamientos propios. Por lo tanto, aumenta la presión sobre calles que ya estaban saturadas", expone el abogado linarense en columna de opinión para el Diario Digital Séptima Página Noticias
Por César Concha Gatica (abogado y ex SEREMI de Bienes Nacionales de la Región del Maule)
Hace algunos días viajé a Chillán por motivos de trabajo. Al llegar al centro, busqué dónde dejar el vehículo y entré a los estacionamientos subterráneos ubicados bajo el Paseo Peatonal Arauco.
Mientras salía, me fijé en la placa que recuerda su construcción. Me sorprendió saber que esa obra comenzó a pensarse hace más de veinte años.
Arriba hay un paseo peatonal con comercio, servicios y una gran cantidad de personas circulando. Abajo están los vehículos; arriba, las personas y la actividad comercial. Es una idea sencilla, pero demuestra que una ciudad puede resolver varios problemas al mismo tiempo.
La experiencia me hizo pensar inmediatamente en Linares.
La apertura de Falabella en pleno centro es una buena noticia. Significa mayor actividad comercial y la creación de 95 puestos de trabajo, muchos de ellos para personas de nuestra comuna.
Pero también dejó nuevamente a la vista un problema que todos conocemos: la falta de estacionamientos. La nueva tienda recibe diariamente a cientos de personas, pero no cuenta con estacionamientos propios. Por lo tanto, aumenta la presión sobre calles que ya estaban saturadas.
Linares ha crecido. En 2002 tenía poco más de 83 mil habitantes. En 2017 superaba los 93 mil y hoy se estima que somos más de 100 mil.
Es cierto que Chillán es una ciudad más grande y actualmente es capital regional. No se trata de copiar exactamente lo que hicieron ellos. La enseñanza es que comenzaron a pensar en su futuro antes de que los problemas fueran todavía mayores.
¿Por qué nosotros no podemos hacer lo mismo?
¿Por qué no estudiar la posibilidad de construir estacionamientos subterráneos en algún lugar del centro de Linares? Podrían estar acompañados de un paseo peatonal, áreas verdes, espacios para encontrarse y mejores condiciones para el comercio local.
Y no se trata solamente de guardar vehículos. Una obra de este tipo podría incorporar servicios que hoy hacen mucha falta en el centro: baños públicos dignos y bien mantenidos, estacionamientos para bicicletas, puntos de carga para vehículos eléctricos, espacios seguros para personas con movilidad reducida, lugares de información y otras instalaciones útiles para quienes diariamente llegan a Linares desde distintos sectores de la comuna y de la provincia.
Muchas personas vienen al centro para realizar trámites, comprar, asistir a una consulta médica o simplemente recorrer la ciudad. Encontrar estacionamiento es difícil, pero tampoco existen suficientes baños públicos ni servicios adecuados para recibirlas. Pensar una gran obra significa abordar todas esas necesidades en conjunto.
Seguramente alguien dirá que en Linares existen napas subterráneas y que, por lo tanto, una obra así no se puede hacer. Es verdad que tenemos napas y que cualquier construcción bajo tierra requiere especial cuidado. Pero eso no significa que sea imposible.
En 2019 se presentó un proyecto para construir un centro comercial en calle Independencia con Yungay. Ese proyecto contemplaba dos niveles de estacionamientos subterráneos. Sus responsables conocían la existencia de las napas y habían considerado una tecnología destinada a evitar filtraciones e inundaciones.
Finalmente, ese centro comercial no se construyó, pero el antecedente demuestra que la idea puede estudiarse. Las napas pueden hacer más difícil o más cara la obra, pero no basta mencionarlas para cerrar la discusión antes de comenzar.
Tampoco corresponde decir desde ahora que los estacionamientos deben construirse bajo la Plaza de Armas, la Alameda o cualquier otro lugar. Primero hay que analizar las distintas alternativas y determinar cuál es la más segura, conveniente y respetuosa con los árboles y la historia de nuestra ciudad.
Además, una obra de esta magnitud no necesariamente tendría que pagarse completamente con recursos municipales. Chillán utilizó un sistema en que una empresa privada construyó los estacionamientos y obtuvo el derecho a administrarlos durante un periodo determinado. Linares podría estudiar un sistema semejante, cuidando siempre los intereses de la comunidad, el valor que se cobraría a los usuarios y la calidad de los servicios entregados.
El primer paso no es comenzar a excavar mañana. El primer paso es estudiar la idea.
Necesitamos saber cuántos estacionamientos faltan, dónde podrían construirse, cuánto costarían, qué otros servicios podrían incluir y cuál sería la mejor forma de financiarlos. También debemos escuchar a comerciantes, vecinos, especialistas y organizaciones de la ciudad.
La llegada de Falabella demuestra que el centro de Linares todavía puede atraer inversión, generar empleo y convocar a muchas personas. Pero ese crecimiento debe estar acompañado por mejores calles, espacios públicos y servicios para quienes visitan el centro.
Durante demasiado tiempo nos hemos dedicado a resolver los problemas del día a día. Linares también necesita pensar en las obras que requerirá durante los próximos veinte años.
Un proyecto subterráneo podría permitirnos dejar los vehículos abajo, incorporar baños públicos y otros servicios, y recuperar la superficie para las personas, las áreas verdes y el comercio. No sabemos todavía si es posible ni cuál sería el mejor lugar. Precisamente por eso debemos comenzar a estudiarlo.
Hace más de veinte años, Chillán se atrevió a pensar en una obra de esta magnitud.
¿Por qué Linares no puede comenzar ahora?
(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).