La columna de opinión de Carla Alegría Vásquez: Chile Se Celebra Mientras Contiene La Respiración
"Quizás ahí está la fotografía de este septiembre: Un Gobierno nacional que pide austeridad porque asegura haber recibido un país económicamente deteriorado. Un municipio con dificultades financieras que decide realizar una celebración de gran magnitud porque apuesta a mover la economía local. Un alcalde pendiente de una resolución que podría afectar su continuidad. Y, a pocos metros, un retrato de Augusto Pinochet vuelve a abrir una discusión que Chile lleva más de medio siglo intentando resolver. Mientras tanto, nosotros hacemos lo que los chilenos sabemos hacer cada septiembre: ponemos la bandera, bailamos cueca, discutimos de política y seguimos adelante. Tal vez eso también sea la chilenidad", expone la cientista político
Por Carla Alegría Vásquez (cientista político)
Estamos en plena celebración de Fiestas Patrias y, aunque históricamente el 18 de septiembre no corresponde a la Independencia de Chile, sino a la conformación de la Primera Junta Nacional de Gobierno de 1810, con los años esta fecha se convirtió en nuestra gran celebración nacional.
Aun así, mi formación me obliga a hacer el recordatorio: la Independencia vino varios años después. Fue proclamada y jurada oficialmente un 12 de febrero de 1818, una fecha que, además, tiene una especial cercanía para nosotros en el Maule, porque Talca ocupa un lugar relevante dentro de ese proceso histórico.
Pero este septiembre encuentra a Chile en un ánimo extraño. Celebramos, levantamos banderas, organizamos fondas y hablamos de chilenidad, mientras en el ambiente político se ha instalado una sensación bastante menos festiva: la idea de que estamos en crisis, de que no hay plata y de que vienen tiempos difíciles.
El Gobierno de José Antonio Kast ha insistido en un diagnóstico severo respecto del país que recibió. Y seguramente existen razones para hacerlo. Pero después de seis meses comienza inevitablemente otra etapa: aquella en que gobernar deja de ser explicar la herencia y comienza a ser mostrar resultados.
Especialmente en economía.
El ministro Nicolás Grau enfrenta hoy una posición particularmente incómoda. El desempleo llegó al 9,5%, la inflación anual volvió al 4,1% y las últimas cifras de actividad han alimentado las dudas sobre el crecimiento. El problema es que un país que escucha permanentemente que está en crisis también puede comenzar a comportarse como si lo estuviera: se posterga la inversión, se contiene el consumo y contratar a una nueva persona se convierte en una decisión que se piensa dos veces.
Por eso el desafío del Gobierno no es solamente ordenar las cuentas. También es generar confianza para que alguien quiera invertir, emprender y crear empleo.
Y mientras Chile discute todo esto, está Linares.
Linares es una ciudad fascinante para observar políticamente. A veces pienso que alguien debería hacer un documental sobre nosotros, porque tenemos una capacidad extraordinaria para condensar, en pocos kilómetros, varias de las contradicciones que atraviesan al país.
En vísperas de un nuevo 11 de septiembre, por ejemplo, la Delegación Presidencial Provincial de Linares instaló un retrato de Augusto Pinochet en una galería de expresidentes de Chile. El hecho escaló rápidamente a nivel nacional y la senadora Paulina Vodanovic ofició al Ministerio del Interior preguntando quién autorizó su instalación y bajo qué criterio Pinochet fue incorporado a una galería de presidentes.
Que esto ocurra precisamente en septiembre es, por decir lo menos, simbólico. Cincuenta y tres años después del golpe de Estado, seguimos sin ponernos de acuerdo siquiera respecto de cómo debe ser representado ese período dentro de un edificio público.
Pero Linares nos ofrece otra contradicción.
El alcalde, Mario Meza, enfrenta un escenario judicial que podría comprometer su continuidad en el cargo. El Tribunal Constitucional rechazó recientemente el requerimiento presentado por su defensa, permitiendo que continúe ante el Tribunal Electoral Regional del Maule la causa por notable abandono de deberes iniciada durante el anterior Concejo Municipal.
Eso no significa que el alcalde haya sido declarado culpable. No existe todavía una sentencia sobre el fondo y corresponde respetar su presunción de inocencia. Pero políticamente sería absurdo fingir que no existe incertidumbre.
Y, al mismo tiempo, celebramos.
El municipio proyectó alrededor de $400 millones para el programa del Mes de la Patria, mientras la licitación principal de la Fiesta de la Chilenidad supera los $276 millones. La administración municipal defiende estas actividades como una inversión que atrae visitantes, mueve el comercio y entrega oportunidades a emprendedores locales.
Y puede ser cierto.
El problema es que Linares también arrastra una situación financiera compleja y obligaciones municipales por miles de millones de pesos. Entonces la pregunta no debería ser simplemente si nos gusta o no una fiesta. Sería demasiado fácil.
La pregunta relevante es otra: ¿sabemos cuánto retorna realmente a Linares cada peso que invertimos en ella?
Porque si gastamos $400 millones y eso genera un movimiento económico considerablemente mayor para comerciantes, emprendedores, restaurantes, transporte y turismo local, entonces tenemos argumentos para hablar de inversión. Pero si no podemos medirlo, estamos tomando una decisión millonaria basándonos fundamentalmente en percepciones.
Quizás ahí está la fotografía de este septiembre: Un Gobierno nacional que pide austeridad porque asegura haber recibido un país económicamente deteriorado. Un municipio con dificultades financieras que decide realizar una celebración de gran magnitud porque apuesta a mover la economía local. Un alcalde pendiente de una resolución que podría afectar su continuidad. Y, a pocos metros, un retrato de Augusto Pinochet vuelve a abrir una discusión que Chile lleva más de medio siglo intentando resolver.
Mientras tanto, nosotros hacemos lo que los chilenos sabemos hacer cada septiembre: ponemos la bandera, bailamos cueca, discutimos de política y seguimos adelante.
Tal vez eso también sea la chilenidad.
(El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias).