Entre tradición, dinero y poder: lo que realmente está en juego con el rodeo
La cientista política, Carla Alegría Vásquez, en su tradicional columna de los domingos abordó la controversia por el rodeo y la construcción de una medialuna en la localidad de San Antonio Encina. "Hay quienes defienden el rodeo como deporte. Otros lo ven como una práctica de crueldad animal que debiera prohibirse. Pero entre esas dos posturas, existe una realidad más compleja —y más incómoda— que muchas veces evitamos mirar. Porque el rodeo no es solo una actividad. Es un ecosistema", plantea la profesional.
Por Carla Alegría Vásquez (cientista política)
Hay quienes defienden el rodeo como deporte. Otros lo ven como una práctica de crueldad animal que debiera prohibirse. Pero entre esas dos posturas, existe una realidad más compleja —y más incómoda— que muchas veces evitamos mirar. Porque el rodeo no es solo una actividad. Es un ecosistema.
Hay familias que viven de esto: quienes entrenan caballos, quienes fabrican aperos, quienes venden la vestimenta típica, quienes organizan eventos. Hay candidatas a reina, premios millonarios, camionetas en competencia. Y también hay una cadena de consumo que incluye la carne de los animales utilizados.
En regiones como el Maule, esta cultura no es lejana. Está presente en nuestras calles, en nuestras ferias, en nuestras conversaciones. No ocurre en abstracto: ocurre frente a nuestros ojos, con nombres, apellidos y vínculos cercanos.
Por eso, reducir el debate a “tradición versus crueldad” es simplificarlo demasiado.
La pregunta de fondo es otra: ¿qué rol debe tener el Estado frente a esta realidad?
Porque mientras discutimos, existen medialunas municipales financiadas con recursos públicos. Espacios que compiten, en presupuesto, con necesidades urgentes: salud, infraestructura, seguridad, espacios comunitarios.
Y aquí es donde el debate deja de ser cultural y se vuelve político.Hoy contamos con más información que hace diez años. Sabemos más, vemos más, entendemos más. Y eso debiera traducirse en decisiones públicas más responsables, más transparentes y más discutidas.No tomadas entre cuatro paredes.
No es primera vez que se plantea la necesidad de regular con mayor fuerza el actuar de alcaldes y alcaldesas en Chile. No basta con administrar: se requiere responsabilidad jurídica efectiva, consecuencias reales cuando se comprometen recursos públicos sin criterio o sin priorización adecuada.
Porque cuando una autoridad insiste, pese a cuestionamientos legítimos, en avanzar en proyectos que no responden a las urgencias de su comunidad, el problema ya no es técnico. Es político. Y también ético.
Equivocarse puede pasar. Pero sostener decisiones erradas, ignorando la realidad de una comuna, es otra cosa.
En Linares —como en muchas otras comunas— no estamos frente a un debate ajeno. Estamos frente a decisiones concretas que afectan directamente la vida de las personas. Y por eso, más que preguntarnos si el rodeo es deporte o crueldad, quizás debiéramos preguntarnos algo más incómodo:
¿Quién decide en qué se gastan nuestros recursos… con qué nivel de responsabilidad … por qué seguimos con este modelo viciado?
_El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de Séptima Página Noticias.